Agosto 19 2017 03:31:15
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REGRESO AL PASADO CON ORGULLO
opinionesREGRESO AL PASADO CON ORGULLO


Bajaba del avión en mi regreso desde Francia, un grupo de amigos y otros por conocer me abrazaron y me dijeron: "directo a Cabildo, tu patria chica", y tomamos esos caminos de dios hacia el norte de Santiago de Chile, recordaba con emoción tantos años de ausencia, sentía la sangre más caliente, el cuerpo se agitaba con cada recuerdo de esos mismos paisajes que íbamos atravesando buscando el norte de mi verdad, de mi tierra, la nueva energía del regreso se desenvolvía con fuerza mirando y escrutando los días venideros.
Me decían mis amigos nos comeremos un cabrito y me preguntaban cuantos años que no comía asado de cabrito para el 18 de septiembre, los deseos bajaban como balas hacia esos ayer del recuerdo, apenas llegamos la parrilla estaba lista, el carbón puesto en posición de fuego, el parrillero nervioso ponía las costillas de un chivito, el vino se descorcho, esos sabores de parra y campo alegraban el alma y el deleite de gargantas deseosas.
Una amiga de larga data, me dijo Pedro yo no como carne soy vegetariana, no importa le conteste.
Entre comer y no comer es mejor comer, carne, o verduras, total en mi vida he comido hasta mierda en las cárceles de la dictadura, no le hago antojo a nada.
Y para festejar de tragedia de la ausencia, ese día me intoxique de alcohol, de recuerdos, de amistad, de amistad, era patética la alegría, celebrábamos esa falsa idea de volver, cuando no se sabe si será para siempre, o no, pero mierda era un regreso y eso valía el vino, el asado, y las lagrimas viriles del reencuentro.
Mis amigos tenían sus bolsillos sempiternamente vacios, pero para esta "fiesta" juntaron todas las chauchas y las Gabrielas, a ratos era un encuentro nervioso, histérico, jubiloso, a veces de penas por la larga ausencia, alguien dijo por ahí con pena y rabia:
Viva la vida mierda!!!
Ese afán histérico del reencuentro puso a prueba los recuerdos y las zozobras de los tiempos, tiempos infernales de persecución y cautiverio, todos los presentes, sentíamos un largo encuentro con la conciencia social, habíamos pasado por estrechos caserones de esa creencia y eran felices de haber estado allí donde la historia había pasado, ninguno de ellos se había sentado a mirar que terminara la odiosa dictadura.
Bueno, bueno perdimos esa noche larga y hermosa el bien funcionamiento del hígado y de la guatita por el asado, el vino, las verduras, carnívoros y vegetarianos, igual todos con cagadera.
Al día siguiente se allegaron los del bolseo y la fiesta sigue, los que más sufrieron fueron las carreras de historias y los abrazos que portaban la fuerza de un reencuentro, los vinos buenos, las cervezas todas fueron racionalmente y salvajemente tomados por asalto consumido y falto.
El regreso fue como bajarse de una máquina del tiempo, bajarse de la lejanía, sintiendo la necesidad de volver al pasado para vivir el presente, yo aun recordaba los abrazos y lagrimas de mis hijos en la Gare de Grenoble, en Francia, y después los besos de mi hijo Inti en el aeropuerto de Lyon, ver pasar continentes y mares bajo mis pies y ese avión que corcoveada y caía al vacio entre las tormentas atlánticas y andinas.
Por mis venas la sangre se agitaba por todas las cosas buenas y malas de ese destierro político.
Quise volver a mirar las venas y ramas de los pimientos del frente de mi casa, de ir a ese rio que ya no llega agua, de ir a las montañas y comer las cosas simples de mi tierra, eran deseos ardientes de hacer todo eso, de ir a las casas de mi gente, de volver a vivir, de reír, y llorar.
Una Francia me venía recordando, allí escribí mucho y un día y en un cuento corto sobre un golpe artero que me dio la dictadura cuando a distancia me dispararon un misil y me quitaron la nacionalidad y me quedo fuera de mi país como apátrida: les conteste diciéndole, mi país se llama fraternidad.
Y hable de construir el templo de la paz y la concordia.
Venia en el avión escuchando a Silvio, Víctor, Violeta, música que me acompaño por el mundo para vivir siempre con un cordón amarrado con la patria, en ese viaje en el tiempo en otras tierras, se gana y se pierde, lo importante es dejar una huella por donde se ha pasado, que se deje un recuerdo, una canción, una poesía.
Salí a recorrer mi ciudad, ya no era esa pequeña de antes, había crecido desde el centro, como una embarazada se fue cubriendo la figura, eran más gentes; era otra vida, eran tantas cosas nuevas que con temor comencé a mirar ese presente.
Había vuelto, mi madre había muerto, mi padre se murió esperando a su hijo perseguido, mis mejores amigos habían muerto en combates callejeros o asesinados cobardemente, mi familia se había dispersado, me encuentro con viejos y nuevos amigos que me entregaron ese calor de fraternidad que ayudara a olvidar la ausencia.
Quise sospechar que me había equivocado de tomar una máquina del tiempo para volver, quise regresar al viejo continente de inmediato, quise seguir escribiendo poemas allá en Los Alpes, de recorrer la vieja Europa, de ir a conciertos y jornadas solidarías con la lucha de los pueblos de todos los continentes, la ansiedad era demasiada, era urgente pensar.
Habíamos llorado en el aeropuerto, al salir y al llegar, ahora me atacaba esa zozobra de enrolarme en una sociedad diferente, donde muchos amigos habían perdido valores, y se encontraban sumidos en pensamientos materialistas y burgueses, era todo diferente, era otro mundo y estaba obligado a transitar por él.
Es cierto, era cierto, ya no era ese joven de tez blanca de pelo trigueño, ahora mi cabeza cubría canas, me dijeron ahora llegas con "casco blanco" como los jefes, fue ahí que busque las puertas para entrar a la nostalgia y beber recuerdos sagrados del pasado.
Durante muchos meses conte y conté las mismas historias de la vieja Francia, mis amigos querían saber todo, eran inclementes en su hambre por saber.
Me encontré con el pasado, ese pasado se había quedado en una esquina del tiempo y yo tenía la obligación de rehacer mi vida de acuerdo a las condiciones actuales, sin olvidar jamás que la historia proletaria pasa distancias y tiempos, que la conciencia social no se puede olvidar o dejarla a un lado por otro plato de poroto, tampoco por una sonrisa interesada, debí aprender eso, entendí bien los consejos de tantos viejos que se fueron de esta tierra pensando que aunque pasen los tiempos, nada es olvidado.
Volví pensando en ese ayer, subí a una máquina del tiempo que me dejo en otra época, me deposito en el futuro.
Mientras una guitarra de pueblo irradiaba una canción de gesta.

Pedro Piñones Diaz
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01/06/2017 14:31
Contralor atacado por fiscalizar a Codelco

18/05/2015 12:25
Apoya a la niña paraguaya en su lucha

18/05/2015 12:25

18/05/2015 11:32
Titin Molina se la juega por el 9 http://www.youtub...e=
youtu.be

04/05/2015 15:24

sumac
03/04/2015 13:33
Critica nos ... escribo del documental . ES una forma de aportar al mejor VALOR de nuestra identidad .TAUCÁN .-
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