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NUEVO DIARIO DIGITAL DEL CHOAPA - Noticias: 11 de septiembre de 2013
Noviembre 13 2018 23:09:58
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11 de septiembre de 2013
columnaConcuerdo con Fernando Villegas que nadie le cree a los arrepentidos. Y si volvieran a tener 40 años menos, pese a lo ocurrido después, las posturas no variarían.

Asisto a una velada marcial, que comienza con un repertorio ad hoc, pese a que la banda faena, tritura y destroza la obertura de Guillermo Tell. Pues Rossini en esta obertura de dos partes compuso un ambiente pastoril apacible en el cantón de Uri y luego sobreviene la tormenta en el lago de los Cuatro Cantones donde se supone muere el tirano invasor austriaco. La segunda parte incluye los compases celebres de caballería usados en marcha o para musicalizar en el cine y teatro, el galope equino. Aquí se saltan del inicio de la primera parte, al galope que es un ruido semi musicalizado atroz que imagino a Gionaccino Rossini, nacido en Pesaro-no es que sea tan experto pero de chico fui fanático del creador de las tournedos a la Rossini-, .dándose vueltas en su tumba en Passy o donde fue enterrado, de horroR y espanto ante el bullicio en el que han convertido su obra.

Pero esto no es lo grave. El primer guiño a Pinochet en ese recital, viene cuando una intérprete canta La Torcacita, tema que interpretaba la predilecta del general, Ginette Acevedo. Luego sube un coro cuyo primer tema desliza el segundo guiño al dictador y entonces me paro de la butaca y me voy: Lili Marlene. Mucha coincidencia.

Agua para los elefantes es una novela como a la antigua, incluye fotos de los circos de antes que iban de pueblo en pueblo en los Estados Unidos en su propio tren. Se supone que el circo del libro de Sara Gruen era la competencia del Ringling, el innombrable. Interesante, sin ser gran obra literaria es súper entretenido, realmente atrae desde su portada cinematográfica al estilo de la Metro Goldwyn Meyer de los años 50. En la película de Francis Lawrence, actúan Reese Witherspoon y Christopher Waltz (Bastardos sin gloria).

Me queda pendiente el de Mario Weissbluth sobre la educación. Y Jóvenes y Alocadas que me remitió Patricio Madrid de Random House y a cuya autora Camila Gutiérrez invitaremos a la feria del libro 2014. Se ve espléndida en la solapilla de ojos azul intensos y pelo negro o casi. Dice que en la película maravillosa casi es encarnada por Tanza Varela.

Agosto 1973: eran los tiempos de nieves en la capital de la Patagonia. Con Rodolfo Saavedra, fotógrafo del pool de reporteros gráficos de Editorial Quimantú (sol del saber, en aimara) nos paseábamos en agosto por los territorios del Andino con dos chicas de la boite Eldorado, cercana al hotel City, nuestro alojamiento.

Las jóvenes corrían pies descalzos sobre el manto blanco, desnudas como Dios las echó al mundo para un reportaje que nos había encargado Guido Vallejos para la revista Viejo Verde.
Habíamos culminado la tarea oficial para la revista juvenil Onda , una crónica sobre la juventud de Punta Arenas y otra sobre Francisco Coloane y el pituto periodístico nos vino de perillas.

En este viaje conocimos a un joven periodista llamado Gazi Jalil, simpatizante con la Unidad Popular, y a otro, un poquito mayor, Francisco Eterovic, no tan afín al régimen.

De regreso, alcanzamos a estar un par de días en Santiago cuando me envían con otro reportero gráfico, Miguel Rubio, a La Serena. Iba como integrante del jurado del Festival de Teatro Popular Juvenil.

La noche del estreno del acontecimiento del arte de Talía, el 10 de septiembre de 1973 asistieron las autoridades de turno. La parte militar, encabezada por el coronel Ariosto Lapostol, comandante del regimiento Arica, y en su pléyade, el capitán Emilio Cheyre. Daba la casualidad que era el hermano de una colega y compañera de la universidad, Consuelo, periodista proclive a la Democracia Cristiana. Todos amables y cordiales, aquella velada.

Doce horas más tarde, informados a medias por las radios, concurrimos con un eufórico Miguel Rubio hacia la Intendencia para averiguar los sucesos. El estado de Rubio tenía su razón de ser: estaba en éxtasis con el golpe y me prometía: “No tengas miedo, nada te harán, vamos a tener tremendas pegas con los militares”.

Rubio nunca obtuvo la tremenda pega pues el cigarrillo y el gin se lo llevaron a la tumba antes que muchos detenidos desaparecidos y yo, fichado, menos todavía en los primer años de dictadura.
Nos detuvieron en el edificio de la Intendencia. Luego de tenernos un rato en la excitante posición de pie contra la pared con un cañón clavado en la columna. Lapostol, luego de averiguar que éramos periodistas (Dios es grande y llevaba una de antiguo colaborador de deportes de El Mercurio, pues con la de revista Onda quizás dónde estaría), nos dejó ir. Huimos hacia la ciudad cementera de La Calera donde una caravana de la desaparecida línea de buses interurbanos, Andes Mar Bus enfiló con nosotros a bordo hacia Santiago.

En la noche pernoctamos en el patio de la empresa, las balas silbaban sobre los techos de los vehículos y estaba en estado de pánico mientras Rubio roncaba feliz de la vida.
Mi mujer estaba en la Universidad Técnica del Estado con Víctor Jara y compañía, embarazada de siete meses. Vía telefónica supe recién el 12 que un sargento de apellido Flores, al ver su estado, la bajó del bus que iba hacia el Estadio Chile, y la depositó en la casa de unos feriantes. El 13 nos reunimos pues el propio sargento la fue a dejar al hotel parejero (Valparaíso) donde me había refugiado. El resto es larga historia.

A los pocos meses, haciendo el oficio de informador de cancha para una emisora santiaguina, morbosamente volví a la ciudad papayera integrando la delegación de Colo Colo.
Esa infidelidad hacia mi equipo, la Universidad Católica, tuvo su precio. Porque Manuel Gálvez, presidente del club decidió aceptar una visita al regimiento de parte de Lapostol y yo, todo cagado, me confundí a los 26 años, con los del plantel. Claro que ninguno era barbudo y no transigí jamás en afeitármela.

Al ladito del coronel, estaba el capitán Juan Emilio Cheyre, tan en boga en estos días. Sumiso, discreto, obediente pero cumplidor de órdenes, en consecuencia, peligroso.
Me observó, inclinó la cabeza disimuladamente a lo si te he visto no me acuerdo pues dudaba a qué bando pertenecía.

Lapostol fue solapado en sus procedimientos, quizás efectivamente cumplió más por miedo que convicción. Incluso en la toma de la Intendencia, se le aprecia como poco enérgico para las circunstancias. A su lado, creo, que el capitán actuaba de igual manera. Los Cheyre eran personas de recursos que si hubiesen estado asqueados con el golpe, bien podrían haberse desembarcado de su colaboración con el régimen. Juan Emilio Cheyre, hombre culto, si estaba tan espantado con lo que ocurría, estaba en posesión de recursos intelectuales como para buscar otros derroteros profesionales.
Pero prefirió chupar botas, y hoy paga las consecuencias.

Pablo Galilea el subsecretario de pesca y como autoridad de gobierno utiliza un lenguaje de la real academia tipo Evelyn. Also sprach Zaratustra:
“Quienes vayan a trabajar no van a tener ni un problema en operar. Guillermo (Roa) está completamente de acuerdo y confíen en mi que la hueá va a avanzar. Si tienen un problema dejen la cagá. Ahora si me piden que les firme algo ahora y toda la cuestión no lo voy a hacer y dejen la cagá altiro y después no hay solución”, respondió el subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, a los dirigentes artesanales de Quellón.

Continuó la autoridad con su lenguaje delicado: “Aunque tu me pidas no hay forma de tener decreto antes de 10 días. No me pidan ni una hueá hueón, nada. Operen hueón, trabajen. ¿Ustedes quieren trabajar o quieren hueviar?”, indicó Galilea.
“No van a poner ningún problema en la votación, al primer problema me llaman y yo lo solucionó (…) trabajen hueón, confíen en mí y no me pidan que les firme ni una hueá porque no les voy a firmar nada ahora”, agregó.
“En la asamblea mandas tu huéon, dile que se vayan a trabajar hueón y que se dejen de hueviar a los viejos (…) Si le estamos asegurando que pueden trabajar, si no quieren ir, no entiendo nada… no pierdan el tiempo”, aseguró.


Maravilloso. Los políticos, los gobernantes son un ejemplo para la juventud. A su lado la Gutiérrez es una virgen del idioma.

Es cierto que se sigue especulando sobre la vida sentimental de Felipe Camiroaga y Amaro Gómez que no es Pavlovic ni Jorge Uribe ( del Excelsior), valientes que ingresaron a Irak en guerra, se enojó cuando trata de periodistas basureros a quienes hablan del hombre de los Halcones. Los faranduleros lo tildaron de pusilánime, para ponerlo bonito, al no entrar a Siria y correr el riesgo de ser decapitado como el pobre sacerdote franciscano francés. Vi este decapitamiento y lo encuentro como la escena más horrible de mi vida, porque era real. Fanáticos sanguinarios cortando el cuello y se ve que les cuesta como quien parte un pavo con cuchillo sin filo. Un horror.

Pero Pamela a quien embarqué en París en los años 90, para que volara vía un tercer país a Trípoli, tampoco fue más brava., Ocurre que luego de varios días de espera en la frontera para ingresar a Libia y luego una vez en Trípoli, Muammar Gaddafi o su entorno la tramitó como suele ocurrir., Me pasó en 1992 con Arafat en Túnez. Bueno, una noche llegaron los agentes del régimen y le exigieron un examen de sangre antes de entrevistar a líder libio. Pamela rehusó terminantemente. La cuestión era que sin la prueba sanguínea, no había entrevista. Desesperada, y según Santiago Pavlovic su jefe de Informe Especial, en llanto, lo telefonea para explicarle y le reitera que no va a someterse al examen.
La negativa de los asesores de Muammar no se dejó esperar y Pamela regresó a Chile sin la ansiada entrevista.

¿Por qué la exigencia del hemograma?

Pamela hace 23 años era un bombón. Y era fácilmente posible que Gaddafi quisiera acostarse con la periodista y creo que difícilmente Pamela habría podido sustraerse a la tentación de acostarse con una celebridad mundial, entonces físicamente asaz atractiva como si fuese poco.
Pero se la perdió no más porque el examen era para determinar si la periodista tenía Sida; eso era todo.
Amaro no ingresó a Siria por temor a su vida, Pamela no entrevistó a Gaddafi por tenor a una aguja.

Dudo el cuento de Jiles cuando dice que hizo el servicio militar en Libia; tendría que haber tenido 17 años, cuando sitúa la situación. Para que mandarse las partes Pamela si igual hiciste una linda carrera periodística antes de caer en lo mismo que caí yo.

Por fin me llega Jóvenes y alocadas de Camila Gutiérrez (Plaza y Janes y me entretengo bastante aunque confieso que en el cine es mas entretenido lo que ocurre en la existencia de la protagonista. deberían de saberlo todos los papas y mamas, la parentela y los profesores porque es la pura y santa hueá como diría Evelyn Galilea.

Al Pastor Jorquera le da un patatus si lee como tratan a la iglesia; además eso de la glosolalia y como la imponen a la fuerza, lo viví. Y muchos se hacen los que son poseídos por el espíritu Santo para que cesen de acosarlos.

Pero a visión celular le debo mucho, muchísimo. Es decir a Dios.
Y Chile listo para debutar en Brasil. Capaz que vaya. Sería mi cuarto mundial (Chile, Alemania 74, unos partidos en el de España y Francia 98)
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