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24 de noviembre de 2013

columnaMaría Félix, sentada en medio de sus inmensos kilos que borraron con los años su espléndida figura, saluda uno a uno a los visitantes a la exposición de sus pinturas en la Maison de l'Amerique Latine en París. A su lado un marido-mozo, cincuenta años menor y afeminado, dispuesto a cumplir cualquier capricho y a recibir amonestaciones para sufrir alguna cosa. La vieja era bisexual y con los años se puso más lesbiana que hetero, y guatona.

Ahora que le dio por pintar, y no son tan terribles sus cuadros, quiere mantenerse vigente. Mi mujer la saluda y Félix le clava una mirada de violenta pasión que desconcierta a Odette y dice que le temblaron las piernas.
A la hora de los cotilleos, otras damas comentan que se sintieron “raro”, más bien inquietas con la mirada de la veterana actriz que arrojaba rayos como a través de una cerbatana.

Unos ojos que comen, mandan y doblegan.
Eso fue hace dos décadas exactas.

Evelyn Matthei, Cameron Díaz y Kena Larraín tienen en común unas miradas que arrojan esos ojos azul hielo, mientras sonríen nada cálido emana de ellos.

Ya les relaté en alguna oportunidad que el Papa Juan Pablo Segundo en las alturas de Macchu Picchu puso unos ojos de choreado porque la ceremonia se atrasaba por horas y había dos ciudades por visitar ese día (Ayacucho y Arequipa).

Están los ojos cansinos de rostros devenidos como Julio Jung que parecen viejos cocker spaniers o bulldog, y algo de eso acuso yo mismo al mirarme al espejo.

Ricardo Lagos mira en forma apacible y ausente especialmente cuando le pedían cosas siendo presidente. Resultaba curioso. Heraldo Muñoz le consulta cuándo lo va a mandar a la Organización de Estados Americanos como Embajador, Lagos guarda silencio y le mira sin decir nada. Mira no más y no abre la boca. ¿Cómo lo hace? Lo que logra es hacerlo sentirse mal a uno. Yo mismo le pregunté si me mandaba a Ginebra en caso de renunciar Carolina Rossetti y me quedó mirando fija y suavemente. Año 2001.

Heraldo partió a USA, Rossetti renunció y yo permanecí en Chile aun cuando me citaron para partir a Venezuela pero la D.C. puso palitos y rematé en Concepción.

Sebastián Piñera mira, y mira fijo, pero piensa otra cosa. Esto hace más de dos décadas enervó a tal extremo a Sergio Onofre Jarpa que el entonces no era tan veterano, que lo roteó. Uno de los aspectos más irritantes en el presidente es eso, su incapacidad de disimular que está en otra mientras te escucha.

Están aquellos looks tristes, que emanan una desdicha intensa, y entonces veo a Christina Onassis, Hortensia Bussi, los otros de pura pica como Cristina Kirchner, aquellos de bondad pura de Teresa de Calcuta.

Famosas tuvieron miradas de reojo y evoco a lady Diana o de frescura personificada como Patricio Torres, Gonzalo Robles, Che Copete Vale Roth y Patricia Maldonado y la opaca de Valentina Vargas, Luli y Pamela Díaz.

Me como los ojos entusiastas de una Claudia Schieffer incluso ahora, Nicole Kidman y Javiera Parada.

¿Cómo olvidar los ojos Casio purple de Elizabeth Taylor, tan conservadora ella que se casaba con sus hombres para no sentirse culpable cuando tenía sexo con ellos?

O la de las opuestas Andrea Lou Salomé y Anais Nin, que no se casaban para ser libres y esas miraban de una forma, se escribe, indescriptible.

¿Y cómo son los ojos de las tímidas apasionadas si apagan la luz?

Existe la mirada de la falsa calentona, llámese Marlen Olivari Marengo, Yamna, Sharon Stone, Madonna, lady Gaga, Moira Casan, Susana Jiménez y Silvia Kristel. (la primera Emanuelle).

Y ya no esta esa que no veía, de Jorge Luis Borges. El hombre que en sus últimos veinte años, solo divisaba entre la penumbra y de esa misma niebla, emanaba su lucidez magnífica de poesía que sale del mate no de lo que tiene al frente, y que en la mayor parte del tiempo era el entorno de su triste departamento en calle Maipú en Buenos Aires o las grises tardes invernales nevadas en Ginebra junto a la hechicera, María Kodama, la Yoko Ono del vate.

Lo de Fura dels Baus con Carmina Burana lo envidé desde aquí. Los vi en Arles, son la raja de buenos. Espectacular. El minuto y medio en youtube me dejó grogui. Viva Fura dels Baus

Alejandra Godoy, psicóloga acaba de sacar un libro sobre la indiferencia sexual. Yo hablaría de la revolución del no tirar, que le hace honor a lo que tantas veces he dicho y que señaló Pablo Lemebel, aquí se habla mucho de tirar pero nadie tira.

Es cierto que hay matrimonios que desde un comienzo dejan el sexo de lado y conviven en todo sentido menos en la cama, es cierto que cada vez son más las parejas unidas para acompañarse por eso da lo mismo que sean dos hombres o dos mujeres. También la disfunción en el hombre, y aquí no estoy de acuerdo con Alejandra Godoy, no se atribuye al fin del macho proveedor de falo y al rol de la mujer que de receptora pasó a ser exigidora de su orgasmo. Quizás esa palabra no exista, exigidora, pero viene al caso inventarla, y apunta a que al hombre lo están afectando más que antes la diabetes, la hipertensión cuyos medicamentos lo indican hasta las papeletas del envase, provocan problemas eréctil es y de impotencia, esta el síndrome de peyronie que pensé que yo era uno de los pocos uno de cada mil y resulta que tengo varios amigos sesentones con lo mismo. Mucha coincidencia eso de la atrofia del pene que se enchueca y mas encima se achica y llega el momento que si engordas tienes que estirarlo con la mano para hacer pipi porque o si no te queda parte del liquido alrededor como en esas piletas chicas con un proveedor de agua al medio que permanece alrededor. Y es ese el olor, al margen de lo que arroja la uretra de a poco en los viejos, a meado que fascinaba a José Donoso.

Concuerdo con la sicóloga en lo de te amo pero no te deseo. Ahora si uno ama de veras podría ponerle más empeño, tomar un viagra por ejemplo aunque sea una vez al mes, y hacerle sentir mujer (u hombre en relaciones homosexuales) a la pareja.

Sumemos que el alcohol también apaga la vida sexual de la mayoría de los hombres a temprana edad y son pocos los bebedores que tienen sexo después de los 60.

Ojo no se hagan ilusiones con la pandilla juvenil en la cámara. He visto en acción, uno muy de cerca, y es bien poquita cosa, discurso fácil, recitado, casuística pobre, difícil de verlos en el hemiciclo en temas atípicos para ellos que podrían abordar. Porque en el congreso no estarán todos con el tema de lucro, el ambiente y las transnacionales. Olvídense, la maquinaria se tragará a cinco. Otra cosa es cuando sean quince al menos.

Yo, feliz que estén ahí, pero ojo, las ilusiones pueden caerse como que de repente Horwarth se incline por la vieja histérica y no por la gorda repetitiva.

Más encima narco, y si lo dice el Mamo, es cierto. Pinochet y la coca negra y el Eugenio Berríos, el malvado simpático, dele que suene por eso los militares uruguayos Tomas Casella, Wellington Sarli y Eduardo Radaeli lo matan en Pinar del Río Uruguay. Toda una mafia, mas encima Casella fue jefe de seguridad en democracia del presidente Julio María Sanguinetti. Pero el caso que a Pinochet no le bastó ser asesino y ladrón sino que proveedor de narcos. Palabras de Mamo.

Y en la farándula, Claudia vuelve a la Conserva por unos años, vuelve Karen como si nada y la veremos como abuelita acompañando a MEO en la campaña del 2017.

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