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29 DE MAYO DE 2011

columnaLas advertí que la hermana menor de la duquesa de Claridge era una dejadora de escoba potencial.
Después del topless, del perreo, de las fotos con copete en mano, ahora los calzones. Este síndrome de hermana menor, semejante al de Margarita, la princesa sin chance de acceder al trono con Isabel, la reina, se repite en Philippa..
Cuidado, les advierto, Fergie era una Santa al lado de esta mujer, Felipe hecha mujer.

Anais Nin, su diario, es su útero de papel, Gabriela Mistral culpa las injurias y el veneno de la gente de su sonrisa fea. Por las páginas de “Oficina de Mujeres Extraviadas”, de Alfonso Calderón desfila un magnífico bouquet de damas de todos los tiempos y linajes. leemos desde aquellas famosas por sus actividades horizontales hasta las pesadas tipo Gertrude Stein, las glamorosas como Greta Garbo, las sexy como Marilyn Monroe, las intelectuales tipo Simone de Beauvoir, una treintena de bosquejos que es lo mejor que le he leído a Calderón de quien nunca fui n simpatizante ni literario ni de empatía. Nada especial, cosas que fueron así nomás.

“El cuaderno rojo”, de Paul Auster fue el otro libro prestado del Dibam. Explica un poco lo que vendría en su obra posterior; el cuaderno rojo aparece nuevamente en La trilogía de Nueva York. Terminé “El último judío”, de Noah Gordon y me entretuvo, además que no mejoró mucho algunas apreciaciones que tengo sobre nosotros.

Llamo a Gonzalo y le consulto: ¿Qué pasa pues mi pene en vez de tener erección recta, la tiene como arco, como una “u” tenue? Me pregunta: “¿Te duele?” No.
Da gracias a Dios porque es una (no comprendo lo que dice) y puede ser muy doloroso. ¿Hay algo que pueda hacer? Nada, dice el doc. ¿Es por la edad?
Puede ser- responde-, pero ya que no te molesta, aprovéchalo.
De manera que a los sesenta y cuatro me cambia la forma del pene. Y podría doler.
Con el poco uso que le doy, veremos.


Viva Pizzi, aun que lo trataron de hijo de puta, le ganó al Colo. Ojalá la UC retenga a Prato y compañía.
Con Tosselli no hay casi, siempre dos goles.
El Bichi confía en Garcés, yo ya no.
Lo siento por Juanita Viale, por Valenzuela, por todos los involucrados, nadie merece perder un hijo.

Viva Mariana Hales
Miguel Sepúlveda al poder
Jorge Abásolo al New York Times


Cae la noche sobre The Kingdom, más conocido como el antiguo Hospital Regional Lautaro Navarro Arias.

La otra noche en el noticiero regional de TVN vimos un reportaje al hospital Lautaro Navarro Avaria, cerrado desde comienzos de año en Punta Arenas por su reemplazo por un establecimiento flamante que lleva el mismo nombre. Será inaugurado por Piñera en esta típica cuestión de que yo calenté la tetera, léase Lagos-Bachelet y el otro se toma el té.

Me dio rabia por cuanto le había dicho hace más de un mes a mi amigo William Levet de ITV Regional que deseaba cámara para ir de noche al hospital abandonado en enero, Lautaro Navarro de Punta Arenasr. Pero no insistí hasta que me golpearon.

De todos decidimos ir con Yasna y esta es una versión fantasiosa de lo que existe y otra, realidad. Ambas van incluidas en mi opus 15, “Ánimas del Estrecho” cuya publicación es si o sí antes de fin de agosto.

Por debajo, el río de Las Minas comienza a corroer las paredes a través de contaminadas aguas de napas subterráneas. Lo cierto es que retorna a su cauce por debajo de las estructuras del edificio. ¿Acaso la nueva tecnología nubló la humildad de los hombres de ciencia? ¿El afán de mejores sueldos impuso el chaqueteo entre los administrativos? El desvanecimiento de la vocación de médicos, enfermeras, auxiliares, chateras, personal de aseo ¿Los puso arrogantes y soberbios ante los pacientes humildes e inseguros?

La animita desertora de la carrera ingresa por Angamos y se desplaza directamente hacia el sector del psiquiátrico. A quien primero divisa es al audiovisualista maniaco depresivo, camina de un lado para otro pensando en imágenes destruidas. Pocos fallecieron en ese lugar de manera que la animita prosigue su recorrido y se desplaza hacia los pabellones. La muerte aun no hace sus maletas en ese sector. Rehúsa mudarse a la avenida Frei. Reclama por lo vasto del nuevo espacio, la falta de bares con cirrosos en el barrio donde ir a renovar mercadería. El animita la ignora, total ya tuvo su turno y encuentro con la calaca
En el sector niños, le baja una pena incontenible. Tantos angelitos en el cielo; no hay pena igual a aquella de los padres que les tocó lo peor de la existencia, perder a un hijo. El animita sale despavorida del lugar y reaparece en la consulta del doctor Gonzalo Sáez donde aun flota la imagen de un dedo auscultador de tumores. Pasa counter por counter y encuentra un banco en el cual se sienta para escuchar el silencio. A la medianoche pasarán los fantasmas y ese espectáculo no se lo pierde.

Un mortal tuvo la idea de que Bernardo Flies le abriera el hospital. Quería enloquecer con la sensación de estar en la noche en penumbra. Le advirtieron que penaban, que era posible escuchar ruidos extraños sin saber de donde provenían. En una de esas pasaba el carril de la muerte y lo incorporaba a la carga. La persona siendo poco valiente, de todos modos insistió.

El tipo se hizo aire. Flies envió a un grupo de seguridad a recorrer The Kingdom de punta a punta. Ningún ser humano a la vista. En la bodega encontraron acurrucada en el suelo con el agua hasta el cogote, una extraña sirena que hablaba arameo.



II

(a Lars von Triers antes de Cannes 2011)

La ambulancia solía desconcertar al nochero fantasma del hospital. Llegaba a toda marcha con las luces encendidas, con la baliza al rojo vivo.
El hombre abandonó una vez más su asiento dejando en silencio “Infiltradas” mientras el bull dog le seguía. Ausculta al interior del vehículo, vacío como siempre.
El guardia vuelve a su lugar y sigue con interés la basura televisiva. Mientras, la ambulancia retoma su itinerario a ninguna parte.

En el interior, la logia Soles de Optimismo, bautizaba nuevo médico con el ritual danés que consistía, según Thiers, en introducir un limón en la boca del postulante y luego el gran maestro provisto de una filuda espada, debía cercenar el cítrico. Como el pulso le fallaba un poco, una vez más, pasó a llevar la punta de la nariz del médico por iniciar. Todo era soportable, pensó éste, con tal que, no le tocaran la cabellera. Esa era sagrada.
Helmer abandonó la logia con un parche pero feliz de haber culminado este proceso de iniciación.

El bebé asesinado, aguardaba la llegada de la vidente para dar señales. Su reducto era el foso del ascensor entre el cuarto y quinto piso. La susodicho iba a dar con ella pues para eso existían las videntes.

El jefe de laboratorio preparaba su dosis de heroína con los restos de colirio y otros sobrantes. En su refrigerador guardaba como elementos de cambio para chantajes, cabezas robadas de la morgue que canjeaba por otros elementos útiles para su fabricación de drogas.

La criatura en el vientre de la enfermera ingenua crecía desproporcionadamente. Cuando la auscultaron, el feto correspondía al de una guagua de seis meses: •”Pero la ficha me indica que la examiné hace tres semanas y fue para confirmar el embarazo”, dijo sorprendida la ginecóloga.
La mujer parió dos semanas después un varón de diez kilos que casi la divide en dos. El engendro midió casi un metro y al mes, dos con cuarenta kilos de peso
A los seis meses, ocupaba tres cuartos de sala común y le habían construido una cama alargable de siete metros. No obstante, era un buen niño que hablaba coherentemente mientras su madre le daba de mamar. Con la boca en el pezón, observaba el entorno y sin soltar mama, hacía comentarios significativos.
Como estamos en otra dimensión, nadie pregunta de dónde saca tanta leche la autora de sus días.

Otra vida se ha apoderado de The Kingdom. Distintas esferas, condiciones y géneros.
Mientras, en avenida Frei, el futuro ya traza líneas, proyectos y espacios para convertirse a fines de siglo, en el nuevo Kingdom. El destino del viejo Lautaro Navarro entonces, será la demolición y sus ocupantes se trasladarán al que es nuevo ahora y será antiguo después.
La sirena se encargará que los humedales penetren en las bases y al subsuelo del nuevo reino de los fantasmas si la arrogancia y la soberbia se apodera de sus ocupantes.


LA REALIDAD

Don Jorge Risco, que cumple uno de los turnos de seguridad junto a otro colega, es una persona de apariencia creíble. Da la impresión que su único anhelo es irse luego de este lugar que debe estar bajo vigilancia mientras el Servicio de Salud realiza su catastro antes de repartir el material útil a otros establecimientos de Magallanes. También, como señala otro guardia llamado Eduardo justifica su presencia, “para impedir que los cabros del barrio salten la tapia y las rejas para romper vidrios, deporte que se ha convertido en hábito últimamente”


Supe por Marcelo Pérez, director de prensa de la estación, que su periodista sintió algo bastante especial e incómodo durante la realización vespertina del reportaje. Adriana Castillo, encargada de prensa del Servicio de Salud nos contó sobre su propia experiencia en un recorrido por el antiguo Lautaro Navarro motivado por razones profesionales y no de curiosidad reporteril. Dijo haber sentidor la presencia de cuerpos en el pabellón de cirugía.

Existe tanta energía negativa en el lugar, pues nadie en medio siglo, salvo los médicos y personal del establecimiento, además de los acompañantes de enfermos, ingresó sano o sin un problema físico o mental al Lautaro Navarro.

El aura, la energía de cada uno de nosotros, es una fuerza invisible pero comprobada. Que aún vague su presencia por los pasillos, baños, pabellones y consultas del hospital, ¿por qué no?


“Hacemos cuatro rondas por turno en este hospital”, manifiesta Risco mientras nos muestra el mobiliario que aún esta en perfecto estado para será reubicado en otras reparticiones de salud de la región.
Entre incubadoras, camitas de bebes, refrigeradores y una que otra camilla que parece haber salido directamente de la morgue don Jorge, junto a su compañero Eduardo y el joven encargado del inventario comienzan a relatar las experiencias vividas desde que fueron ubicados en las viejas dependencias para cuidar el mobiliario y las animitas que hoy recorren la añosa estructura entre la penumbra y los pasillos húmedos. Esto último debido a que cortada la calefacción, los radiadores soltaron el agua cuan enfermo incontinente dejando surcos de aguas a lo largo de los pasillo del recinto.
“Bueno aquí pasan cosas. Estaba recién llegado cuando comencé mi ronda cotidiana como a las dos de la mañana con linterna en mano. Al pasar el pasillo justo frente a la morgue, sentí una mano en la espalda. Imagínese volví casi corriendo a la guardia con el corazón en la mano”

Resulta difícil concebir como la gente ingería con fruición los alimentos en el Casino conscientes de que justo al lado operaba el área de los tanatologos (morgue).

Pero Risco tiene más: “En otra ocasión con un colega, cuando daban las tres de la mañana, salimos a dar la ronda habitual al llegar a la morgue vimos un gato negro que salio corriendo, lo alumbramos con la linterna y el animal desapareció en la nada”.

Gran parte de las puertas en el hospital están cerradas con candado o con llave, pero tanto don Jorge como el joven Eduardo afirman que habiéndose cerciorado la noche previa que la puerta de la morgue estaba con llave, a la mañana siguiente la encontraron abierta de par en par. Esto ha ocurrido con otras dependencias.
Lo que saca de quicio a los guardianes son los ascensores que se ponen en marcha solos. “Uno esta en la caseta y el ascensor que estaba en el piso baja al subterráneo o sube al cuarto”, dicen. “También es desesperante encontrar encendidas las luces que uno apagó en la ronda anterior”.

De día, la gente de del Servicio responsable del inventario acusa que cuando se encuentran abajo escuchan pasos de tacos en la parte de arriba o al pasar donde estaba la administración, sienten que están escribiendo en esas maquinas antigua.
El psiquiátrico no esta ajeno a esta manifestación física de los fenómenos.

Eduardo tomó una foto cuando divisó una imagen que arrojó una figura humana, pero su madre le obligó a destrozar la prueba “para que no metiera malas vibras en la casa”
Un amigo suyo hizo lo mismo en el panteón negro que esta al lado del de Sara Braun en el Cementerio Municipal en la que aparece una niña sujetando la con las manos la reja con una cara muy angustiada. “La cara de la niña se ve clarita en la imagen”, insiste el joven guardia quien agrega: “Acá, un día vinieron a dar una ronda los carabineros y dijeron que una enfermera había captado una imagen donde un señor con sombrero y una niña de pie se veían al final del pasillo del primer piso entre la entrada de Condell y Angamos”.

Irrumpe donde Jorge para contarnos que otra enfermera jubilada le confesó que aún habitado el viejo hospital, durante los turnos de noche se abrían y cerraban las puertas, además de comentar que se siente como que arrastran camillas por los pasillos

Una alumna de Enfermería que hizo su práctica en el viejo hospital y que desea permanecer en el anonimato para no dar pábulo a burlas, aconseja: “La mejor hora para escuchar ruidos extraños es cerca de las tres de la madrugada. Era la hora “Peak” de ingresos al quirófano por urgencias”, Probablemente era también cuando más gente fallecía.

Por su parte la enfermera jubilada Nelly Díaz Ojeda: “Sentía jadeos, pese a que no había nadie. Solía ocurrir en los turnos de noche en la maternidad cerca de Angamos “, recuerda de los veinte años que estuvo en el Lautaro Navarro. “Creo lo que dicen los guardias cuando se refieren a los ruidos y a las manifestaciones que ocurren”.

Malas vibras hubo en el historial del establecimiento, como un asesinato perpetrado en el Departamento de Estadística en el primer piso, cuando un esposo sorprende a su mujer en brazos de otro y le dispara a quemarropa.

El pediatra doctor Jorge Mihovilovic Kovacic destruye todas estas afirmaciones: “¿Y como yo que pasé miles de noche allí jamás sentí nada? Son puras leseras. Deben de estar sugestionados”

Bachelet no puede sacudirse de la responsabilidad de Hidroaysen. Fin

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