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16 DE JULIO DE 2011

columnaTerrible para Máximo la situación vivida en Pudahuel el jueves
Que la vieja se haya hecho una cirugía en Argentina, es una cosa, pero que la molesten cuando está con el pibe, too much. Creo que fue a dos cosas, a estirarse el cutis Fonck, que es débil y frágil y a mostrarle al papi Carlos Saúl antes que esté más gaga.
¿Tanto escándalo por eso?
Si, por esta vez estoy con Chechi.
Además dicen que el viejo está enfermo. Al niño según supe, tratan de darle una educación y crianza normal. Parece que va a tener que ser en Europa. A Ceci guita no le falta,. Yo lo haría si fuese ella.

Tatán es culpable que muchos giles estén murmurando algo que yo medio sordo escucho como “deberían de intervenir las fuerzas armadas”.

El poncho le quedó grande, muy pero muy grande. Y si hubiese una intromisión militar en un gobierno de derecha, no sería la primera vez.

Tal como a The Clinic los estudiantes le hicieron la última edición, voy a invitar a los nuevos pinguichicos y pinguichicas a hacer esta columna.

Antonio Prieto arrendaba un departamento en Viña a fines de los 70. El junto a su esposa lucían extremadamente jóvenes. Prieto contó que era gracias a un injerto de cerdo en la piel, un secreto mexicano.
Estaban sus hijos y nos invitaron al Casino donde iba a cantar es anoche. Yo andaba de veraneo, carecía de corbata y chaqueta, exigencia para acceder al casino. Prieto me prestó una maravillosa e incluso me dijo: Quédatela, pero la devolví.
Era una persona maravillosa, volvimos a vernos en Santiago y la familia volvió a partir al extranjero.
Murió; antes mucho, antes, Joaquín, la primera persona que me hizo fumar marihuana, Me obligó, pues yo nunca he fumado, y para que no perdiera nada del humo, me encerró en el baño hasta que acabara el porro. JoaquÍn Prieto me confesó que él con Augusto Albero, entonces esposo de Carmen Sevilla, fumaban porros como jurados en la quinta Vergara

El domingo 24 llega a cerrar la feria del libro “Dinko Pavlov” de Punta Arenas, Pedro Lemebel, ojalá me hable porque estaba medio enojado conmigo. Ignoro el motivo, lo último que me dijo en la buena es que los chilenos se lo pasaban hablando de tirar porque tiraban poco y hay muchas locas, pero que son del mate, no más que eso.

Les cuento que raíz de mi próxima participación como jurado en estas Invernadas para elegir a la soberana del comienzo del mundo, traigo a colación experiencias anteriores. Una criolla heterosexual, una gay y otra exótica en África.

En 1974, siendo a los 27 años director de “El Correo de Valdivia”, me invitan a La Unión, la ciudad de los linos, como jurado de un festival de la canción.
En los pasillos encuentro a una joven participante y le sugiero que se produzca un poco más, pues la presentación influye en el jurado.
La intérprete no clasificó por motivos artísticos.
A los dos días, leo una carta en mi propio diario-el serrucho del subrogante a todo dar-en la cual la cantante acusa al suscrito de haberle hecho insinuaciones y que al no obtener el “asesor” nada a cambio, habría motivado su eliminación.
¿Sugerencia=insinuación?

En julio de 1981, en Londres con motivo de la boda Carlos y Diana, mi amigo David Moses me invita a una disco. Al ingresar anuncian por los parlantes la presencia del presidente del jurado, o sea a mí, del concurso Lady Di alike, o sea el doble de la futura princesa de Gales. .

Ya estaba dentro de la olla, de manera que solo recé que en la revista Cosas nadie se enterara de este faux pas en tiempos donde la homosexualidad se manejaba al interior del closet en Chile.
Desfilaron docenas de jóvenes, adultos y hasta viejos, disfrazados de la rubia y desdichada Diana Spencer.
Ni me acuerdo quien fue “el princeso” ganador, lo único que deseaba era salir de ahí, temeroso que algún diplomático gay de la Embajada de Chile me sorprendiera en este club.

Finalmente en Mombassa, Kenya, me tocó ser jurado de un concurso de belleza en un complejo turístico. Eran veinte chicas y ninguna del mismo origen (léase etnia y/o país). Cada una era preciosa para su gente, pero quizás no para uno. Una senegalesa-son altas, esbeltas, finas-, contrasta con una zulu-de nariz ancha, labios muy gruesos-. Estaban las indias; las de Nueva Delhi no son idénticas a las de Punjab; las chinas tampoco no lo son con las japonesas aun cuando para nosotros, probablemente sí.

Siendo el único jurado blanco, me sentía como paseando por Puerto Príncipe en Haití, di el voto a la que me parecía la más bella del bouquet. Fue el único sufragio que obtuvo mi agraciada,
A la hora del punch, un chino, me increpó:” ¿Acaso no se dio cuenta que mi compatriota era la más linda?”
Un turista de la costa del Óceano Indico de la India, me reprochó no haber votado por la representante de Bombay.
El zulu, de cómo había marcado por la senegalesa.
Cuando se aproximaba el namibio, vacié mi copa en una linda planta y partí raudamente a la playa donde las mambas* mordían con menos veneno que en el concurso.

Tendido, mirando las estrellas, permanecí un largo rato hasta que el reloj indicó las dos de la madrugada, la hora en que aparecen los zancudos portadores de malaria. Vacunado y todo, se corre el riesgo de contraer el mal que tiene un menú bien surtido de manera que me fui a reunir con mi familia en el dormitorio, bajo el mosquitero de la cama, mientras las aspas del ventilador del cielo ahuyentaban todos esos bichos, tan peligrosos como los seres humanos.

Es de esperar que la experiencia como integrante del jurado en las invernadas de la pálida Punta Arenas, signifique menos exposición a picaduras que en la África morena.

*pequeñas serpientes asaz peligrosas.



Me escribe Erick Pohlhammer, cuya madre fue profesora de inglés en The Grange, donde también estudió el poeta, filófoso, Cuentacuentos y extravagante optimista.
Cuando le pregunto si sirve aún la filosofía, responde: “Claro que sí. En universidades y colegios. El peor error de la Concertación a nivel educacional fue eliminar las clases de Filosofía. La filosofía enseña tres cosas básicas para saber vivir y adaptarse creativamente a cualquier sistema : a) a pensar con lógica b)a amar la sabiduría c) a ver la vida como banquete y no como una valle de lágrimas.
En mi instituto doy clases de Filosofía. No te imaginas el fervor con que participan los muchos inscritos, entre ellos, caleta de ingenieros, brillantes y muy humildes, que se cansaron de ser "cuadrados", como dicen ellos.
El retorno ha sido sumamente agradable.
También me habla de su retorno glorioso a la televisión:
Un grupo de alumnos me escogió para conducir un programa de T.V, que ocurre en un bar. El barman es el actor de los Venegas Mariano Castillo. Entrevisto personas. Vengo de estar 60 minutos en un jacuzi con una geisha japonesa, gran entrevistada.


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