EL GALÁN RURAL Por el profesor Luis Oro Tapia
Publicado por administrador el Marzo 08 2018 12:30:40


EL GALÁN RURAL
(escrito en barbecho)

Durante el mes de febrero me había propuesto escribir algo sobre el galán rural.
Tenía completamente olvidado a ese tipo humano tan característico de la década de 1960 en el campo.

Noticia ampliada


EL GALÁN RURAL
Durante el mes de febrero me había propuesto escribir algo sobre el galán rural.
Tenía completamente olvidado a ese tipo humano tan característico de la década de 1960 en el campo.

El galán rural es el sucesor del lacho. En el peor de los casos, es un lacho que se afana ridículamente en presumir de citadino. Al galán rural hay que entenderlo en el contexto de la pugna campo-ciudad de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. En esos años la palabra ‘huaso’ era un azote con el cual el siútico citadino zahería al hombre de campo.

El galán rural es del campo, pero abomina de la tierra que lleva en las chancletas. Huye de la palabra ‘huaso’. Anhela residir en una gran urbe, quiere vivir como citadino, pese a que vive en un pueblo chico. Es un tipo que voluntariamente opta por desarraigarse. Al hacerlo devalúa a su entorno, pero quiere ser valorado por él. Su lucha secreta es por el estatus. Es un esnob, un arribista, un hijastro de Madame Bovary. Como personaje tiene algo de farsante, de presumido, de jocoso y también de repelente. En última instancia es una ficción de sí mismo. Se autoengaña.

¿De dónde proviene mi interés por el galán rural? Debo al ingenio de Sebita Dávalos el rescate de dicho tipo humano. Como se recordará, Sebita puso el apodo de Galán Rural al relamido ministro Rodrigo Peñailillo. ¡Gran acierto de Sebita! Quizá sea el único acierto de este trágico mocetón, tan mimado y tan vapuleado por la diosa Fortuna. Aunque dudo que él haya conocido alguna vez a un genuino galán rural. Algo me dice que el apodo no fue ocurrencia suya, sino de su abuela, doña Ángela Jeria.

Conocí a dos o tres galanes rurales que tenían sus canchas entre los más de cien pequeños pueblos que aún existen en la comuna de Monte Patria, en la provincia del Limarí, entre ellos el pueblo mío, Carén.

Pero, finalmente, no escribí nada; porque el recuerdo que tengo de ellos es de comienzo de la década de 1970 y es demasiado general como para reconstruir una figura nítida, vívida, real. Me faltan detalles, recuerdo pocas anécdotas. Tengo, eso sí, detalles muy claros de qué tipo de cigarrillos fumaban, cómo eran sus cortes de pelo, qué marca de gomina usaban y qué sustitutos empleaban en ausencia de ella.

Para recordar más detalles quería conversar con quienes son una generación anterior a la mía, pero este verano no me topé con ninguno. De manera que la intención de escribir algo sobre el galán rural quedará archivada hasta el próximo verano.

De todos modos, gracias Sebita.

Luis R. Oro Tapia

Martes 06 de marzo de 2018